Muelas del juicio

Extracción de las muelas del juicio, ¿cuándo quitarlas?

Es uno de los motivos más frecuentes del paciente para acudir a la consulta del dentista: la extracción de las muelas del juicio. En ocasiones su crecimiento puede pasar incluso imperceptible para nosotros mismos. Las muelas del juicio pueden estar en continuo crecimiento durante toda la vida sin apenas dar señales. Mientras que en otros casos, pueden provocar tanto dolor que su extracción se convierte en una urgencia, ¿cuándo quitarlas? ¿cuáles son los riesgos? ¿qué papel cumplen?

Se trata del tercer molar también conocido como muelas del juicio. Existen cuatro muelas de este tipo en nuestra dentadura, una por cada cuadrante bucal y están situadas en la última posición de la línea de la dentadura al fondo de nuestra boca.

Según diferentes investigaciones, su aparición fue debida a la necesidad que tenían los homínidos para ayudar a masticar el tejido vegetal. Hoy en día, las muelas del juicio se han convertido en unas piezas dentales incluso prescindibles para el ser humano y por ello es recomendable que ante el dolor o los efectos negativos en su crecimiento -a veces empujan a otros dientes más importantes- es mejor proceder a la extracción de las muelas del juicio.

Se llaman muelas del juicio porque suelen salir entre los 17 y 20 años, edades donde se considera que el ser humano  tiene un juicio completo de lo que pasa a su alrededor. Están compuestas, siempre según la fisionomía de cada persona, de entre 1 y 4 raíces y entre 1 y 6 conductos, algunos con forma de C. ¿Por qué duelen las muelas del juicio? Porque en ocasiones crecen inclinadas en sentido distal o vestibular lo que crea aún más dolor y ojo, también mayor problema a la hora de su extracción.

En la actualidad, para nuestra dieta, las muelas del juicio no sirven para nada por lo que siempre es recomendable, si salen y duelen, de su extracción. A veces en su crecimiento, éstas encuentran obstáculos al “salir al exterior”, aunque lo más frecuente es que duelen más las muelas del juicio situadas en la parte inferior de nuestra boca.

Y es que, los tejidos blandos que rodean esta muela suelen formar una capucha que la envuelve quedando la muela del juicio comprimida y sin espacio donde salir. Un foco donde se pueden incluso instalar bacterias, restos de alimentos… que nos pueden provocar infecciones e inflamación, por ello nada mejor que proceder a la extracción de las muelas del juicio.

Extraerlas es, por lo general, sencillo. Una incisión que ayuda al paciente a liberarse de ellas y del dolor que les está provocando. Obviamente como en todo tipo de intervenciones de este tipo hay unos efectos secundarios comunes que hay que conocer, aunque ninguno de ellos reviste gravedad: dolor e inflamación puntual de las encías y de los tejidos localizados alrededor de la muela, dificultad temporal para abrir la boca, dolor en los dientes adyacentes, adormecimiento de la boca debido a la aplicación de anestesia local para aliviar el dolor durante el tratamiento… y en pocos casos tiene lugar una infección. No obstante si ésta se diera, es aconsejable acudir al dentista lo antes posible.

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